Por Samuel De San Juan
Hoy viernes 6 de Febrero del 2015
salió un artículo en el periódico El Nuevo Día por el internet llamado “Puerto
Rico tienta a los adinerados” donde explica sobre la estrategia de los
políticos Boricuas en atraer inversionistas a la isla. Leyendo bien este
artículo, cualquier persona común y corriente puede darse cuenta que lo menos
que está sucediendo con esta invitación a Estadounidense a vivir a la isla es venir
ayudar a la isla a salir del hoyo económico que vive actualmente. A caso, ¿a
los políticos boricuas se les acabaron las ideas emprendedoras y de buen
sentido para todos los puertorriqueños?
Mirando bien este artículo, habla
sobre uno de los emprendedores que aceptó la invitación del gobierno de la isla
para mudarse a vivir a un lugar acomodado en el sureste de Puerto Rico. Según
su historia, él sale a trabajar todas las mañana de donde vive actualmente
hacía su lugar de trabajo. Sin embargo, lo que a muchos nos incomoda, molesta o, quizás, nos
insulta, es el hecho de que cientos de miles de puertorriqueños se están
escapando para los Estados Unidos a buscar nuevas oportunidades de empleos, y
ningún gobierno, ya sea, local o Federal, le están dando los mismos beneficios
que estos “acomodados” de los estados le están dando el gobierno de Puerto Rico
en la isla. Si bien, los políticos de la isla dirán que ellos vienen a invertir
capital a la isla. Sin embargo, uno se pregunta, ¿Cuál es la diferencia entre
capital y preparación académica que tienen los profesionales que se están
mudando para los Estados Unidos? A caso, ¿el capitalista no necesita
preparación universitaria para saber manejar un negocio? Si esto es cierto (de
cierto que lo es), entonces, ¿por qué se le da prioridad a estos inversionista
estadounidenses, en vez de, dársela a los profesionales que se están yendo para
la Florida, Nueva York, Texas u otro estado?
El desbalance de esta política es
totalmente injusta porque mientras se les trata a estos inversionista como
reyes en la isla, los puertorriqueños profesionales que se mudan para los
Estados Unidos tienen que comerse “el hueso” buscando trabajo, competir con
otros grupos minoritarios que están dispuesto a trabajar por salarios ridículos,
y, seguramente, lidiar con el discrimen étnico que existe actualmente en
Estados Unidos a la hora de someter el resume para una empresa. El discrimen es
una realidad ya probada en los estados. El tener un apellido latino como
“Rodríguez, Rosario, Gonzales u otro apellido hispano” es sinónimo de no prestar atención a tu resume a la hora de
aplicar por un empleo. La estigmatización contra el hispano en Estados Unidos
es bien marcada y real. Sin embargo, cuando uno ve estos tipos de preferencia
completamente injusta para la clase profesional de Puerto Rico, en su propia
patria, uno tiende a indignarse por
completo.
Los boricuas profesionales que se
han mudado para la Florida están luchando por sobrevivir. La mayoría de ellos
están sometiendo resume, trabajando en restaurante–siendo profesionales– y se
ha sabido que muchos de ellos han tenido que dormir hasta en un automóvil.
Ellos alegan que conseguir trabajo en Estados Unidos no es fácil. A parte de que tienen que competir con mucha
gente que, como ellos están buscando trabajo, los trabajos escasean. Adicional,
los trabajos en el sur de los Estados Unidos siempre se ha sabido que son de
poca monta o pocos pagados y con pocas probabilidades de obtener permanencia.
Todas estas vicisitudes son las que están sufriendo nuestros hermanos boricuas
en los Estados de donde vienen muchos de estos inversionistas que viven como
reyes en el suroeste de la isla. Uno se pregunta, ¿por qué en los Estados
Unidos no hacen lo mismo con los profesionales que se están mudando para allá
en dejar que no paguen impuestos federales y otros beneficios como estos
inversionistas que viven en la isla?
En
la isla no existe justicia para la clase media profesional. El profesional no
es buen pagado en Puerto Rico, pagan muchos impuestos estatales y pagan altos
los precios de la luz, agua, gas, renta, gasolina, etc. A parte de todo esto,
tienen que mantener indirectamente a otros grupos dentro de la sociedad que no
están aportando nada en absoluto a la economía local. Muchos de estos profesionales
ven como se tienen que matar en mantener a su familia día a día, mientras que otros
disfrutan de las ayudas federales y estatales les brindan; en su mayoría, estas
personas pueden trabajar para mejorar el país, pero no lo hacen.
Por
último, esos invitados bien acomodados que vienen de otros estados, en
realidad, no están interesados en ayudar a mejorar la economía de Puerto Rico.
Ellos aceptaron esa invitación porque les convenía económicamente porque sabían
que se iban ahorrar dinero en no pagar impuestos federales. Si ellos han puesto
un negocio en Puerto Rico ha sido por su conveniencia propia. Si el gobierno
quiere mejorar la situación imperante y caótica que se está viviendo en la
isla, primero debe hacer justicia hacía la clase social que sí está trabajando
y pagando sus impuestos, no darle beneficios y preferencias a individuos que no
le interesa para nada ayudar a los puertorriqueños, ni nunca le ha interesado
la isla. Porque a la verdad, estos invitados acomodados solo buscan lo suyo; no
pagar impuestos federales.
Referencia
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