Pensar en su tierra es volver a
soñar. Siempre soñé de niño en tener una casa en el campo con vista al mar.
Debido a que fui criado en el área de Santurce, varias veces al mes, mi madre
me llevaba a la playa. Incluso, soñé de niño en estudiar biología marina para
poder estar cerca del mar y vivirlo a plenitud día a día. Sin embargo, los
tiempos cambiaron y muchos de estos sueños no pudieron ser realizados,
especialmente, el estar viviendo en mi tierra disfrutando cada pulgada de
tierra. La sociedad, también fue cambiando. El Puerto Rico de hoy día no está fácil
de vivirlo, y mucho menos, de tolerarlo. Su disfuncionamiento como sociedad
hace que muchas personas se muden al exterior. Por otro lado, los
puertorriqueños que estamos en la diáspora cargamos la cruz del destierro
debido a los problemas de la isla. Esa cruz pesa cada día más en los corazones
de todo puertorriqueño que ama su tierra. Yo me pregunto ahora, ¿hasta cuándo
seguiremos fuera de nuestra tierra? Se me hace difícil hacer un balance
perfecto entre la tierra hermosa de nuestra patria, pero con problemas o vivir
en un lugar estable económicamente, pero en el aburrimiento y silencio
sentimental que se lleva en el corazón fruto del destierro.
Lugar en Cabo Rojo donde soñé construir mi casa y morir en ella. Foto bajada del internet
