Empalado en un rayo
Tus dedos tocan tus dedos
tus ojos tus ojos ven
escuchando te escuchas
tu piel siente para ti.
El tajo de luz del medio día
hiende la creación:
la noche de anoche
la noche que vendrá.
Nada tan inmenso como un cocuyo
nada tan leve como el cosmos
a sí mismo sostenido entre tus manos titilando.
Desde el panorámico de los autos la luna
a través del ventanal
se pega al techo a frotarse el vientre.
Bocarriba en la soledad
ella
hacia ti
bocabajo baja.
Te vas
luego
con tres azotes de luz.
tus ojos tus ojos ven
escuchando te escuchas
tu piel siente para ti.
El tajo de luz del medio día
hiende la creación:
la noche de anoche
la noche que vendrá.
Nada tan inmenso como un cocuyo
nada tan leve como el cosmos
a sí mismo sostenido entre tus manos titilando.
Desde el panorámico de los autos la luna
a través del ventanal
se pega al techo a frotarse el vientre.
Bocarriba en la soledad
ella
hacia ti
bocabajo baja.
Te vas
luego
con tres azotes de luz.
Los pasajeros
Irrumpen un día
en nuestra zona de riesgo:
—Me llamo Paco Nieto
el inquilino de arriba
y estoy a tus completas órdenes.
—Me llamo Diana
la reina de Bellas Artes
y me gana bailar y enloquecer.
—Soy tu querida María Eugenia
y te quiero
te quiero tanto Leo.
—Me llamo Ricardo, amigo mío
y te convido a fumar
de mi fantástico cigarrillo verde.
—A mi puedes llamarme Susana
pero págame antes mi amor.
Al otro día son espejismo y nostalgia
fantasmas borrosos enredados entre el gentío
que el tiempo hábilmente escamotea
y finalmente devora
con su habitual eficacia.
en nuestra zona de riesgo:
—Me llamo Paco Nieto
el inquilino de arriba
y estoy a tus completas órdenes.
—Me llamo Diana
la reina de Bellas Artes
y me gana bailar y enloquecer.
—Soy tu querida María Eugenia
y te quiero
te quiero tanto Leo.
—Me llamo Ricardo, amigo mío
y te convido a fumar
de mi fantástico cigarrillo verde.
—A mi puedes llamarme Susana
pero págame antes mi amor.
Al otro día son espejismo y nostalgia
fantasmas borrosos enredados entre el gentío
que el tiempo hábilmente escamotea
y finalmente devora
con su habitual eficacia.
